— BILBAO 2025 —

O cómo meterte en un pequeño lio de forma inesperada.

Siempre recomiendo en todos mis workshops la exploración para encontrar nuevas perspectivas o incluso nuevos spots que nos puedan aportar un valor diferencial en nuestra fotografía Eso, a veces, nos deja en situaciones, digamos, poco cómodas.

 


París. domingo 26 de Enero de 2025. 13:48h 

 Hace ya 3 días que me había puesto enfermo y tenía que medir bien los esfuerzos. Sin embargo, después de dos días siendo conservador y quedándome en cama durante el día, hoy me había sentido lo suficientemente fuerte como para hacer amanecer y seguir explorando después de desayunar. El plan para el atardecer de hoy es realizar varias fotografías de la torre Eiffel en hora azul desde las azoteas de dos centros comerciales cercanos, así que me acerco por la mañana para ver el lugar, asegurarme que son accesibles, que no hay obras, ver qué composiciones me funcionan… Lo típico. El tea es que estoy en la segunda de las azoteas y tengo un problema logístico gordo. Me llevo meando desde hace ni sé el tiempo y no he tenido narices de encontrar los baños en ninguno de los dos centros comerciales. Termino la exploración de la segunda azotea y me pongo a buscar un baño de forma urgente. De casualidad, justo antes de coger el ascensor, encuentro una pequeña señalización de baño indicando a una puerta poco visible. Mira… Ya me da todo igual. Me dirijo hacia la puerta y al abrir me sigue maravillando esa capacidad de los franceses para hacer el baño más espartano de la historia en medio de un centro comercial de lujo. «al menos tiene un montón de luz natural», pienso mirando por el ventanal que hay al lado del tristísimo y muy humilde lavabo. Y de repente, según me voy acercando, mi cabeza empieza a hacer matemáticas con la perspectiva.

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«Si en la terraza tenia vista a la torre Eiffel, y esto da hacia el otro lado… A ver si desde aquí voy a poder ver…» Y efectivamente. se ve. Puede que sea una de las mejores vistas del Sacre Coeur de París… Y están ahí… ¡en un jodido baño!. Sé de primeras que la foto no va a ser la mejor del mundo porque, básicamente, el cristal llevará sin limpiarse 3 o 4 eones universales. Sí, esto es un centro comercial de lujo y todo es la extrema delicadeza… menos en el baño, pero, joder… Las vistas molan una barbaridad. Me sorprende que, a pesar de que el centro comercial está ya bastante lleno, en el baño no hay nadie así que asumo que más tarde, cuando caiga la hora azul, será un sitio bastante tranquilo. Saco una foto de referencia con el móvil y me voy feliz a comer ya que, en vez de 2 spots, puede que me dé tiempo a hacer 3 en hora azul.

EL SHOW

El caso es que recapacitando en la comida, veo bastante factible hacer las 3 localizaciones porque están lo suficientemente cerca como para afrontarlo de una manera realista. Aun así, priorizo las dos que están más juntas para que en caso de que pasara cualquier tipo de imprevisto, perder la última localización en vez de las dos que me ofrecía el otro lugar. Cuadriculado que es uno, vaya… Dedico el resto de la tarde a hacer fotografía de calle intentando no mojarme demasiado porque me notoque aun no estoy al 100%. Me tomo un descanso con un café antes del atardecer para coger fuerzas para el plato fuerte del día y al atardecer estoy plantado en la azotea esperando a la hora azul, ya que al estar nublado, el atardecer no tuvo ninguna gracia. Me alucina tener absolutamente toda la terraza para mi solo, así que asumo que en el baño no habrá nadie. 

Lo siento, yo es que disfruto haciendo las fotos

Me recreo buscando composiciones diferentes pero sin perder de vista el reloj. Aun tenía que darme para dos localizaciones más, pero sabía que la foto del Sacre Coeur iba a ser un «aquí te pillo, aquí te mato» porque el encuadre es el que es y punto. Además, como no iba a haber nadie todo iba a ser llegar, apuntar y listo… ERROR. Camino despreocupado por las tiendas en dirección al baño al no haber nadie más allá de las dependientas, hasta que abro la puerta y… PERO QUÉ COÑO PASA AQUÍ. Hay una cola horrible para acceder a los dos únicos váteres. Gente hablando bastante alto en un lugar no demasiado grande, sonidos y olores… Bueno… UN BAÑO. Además, las luces parecen diseñadas por un mono con taladro. En la ventana veo muchísimos reflejos y me planteo seriamente si esto va a merecer la pena. Venga… Ya estamos aquí… vamos a probar. Me disculpo con la gente de la cola y les explico que solo voy a hacer la foto. Por si no les queda claro con mi inglés, le señalo alternativamente la ventana y mi cámara. Todo el mundo parece entenderlo… Menos una señora. Me pongo en el extremo de la ventana intentando componer mientras la señora me grita varias veces diciendome que me he colado y que su hija nosequé. Bajo la cámara e intento explicarle educadamente que no voy a usar le servicio, que hago la foto y me voy. Da igual, ni siquiera me ha escuchado y se ha dedicado a gritar más fuerte que yo así que intento evadirme de los gritos e intento salir de allí lo más rápido posible. Pongo el parasol para intentar reducir los brillos, pero es que es una barbaridad. La mugre del cristal tampoco es que ayude demasiado… Me quito mi bufanda y me doy cuenta de que la señora, al menos ya no grita, lo que es un descanso, pero en su lugar hay otro sonido, digamos, «más natural». Además el sonido qe todos asociamos a un baño, viene de regalo con un olor… Bueno., ya sabéis. Los ojos de todo el mundo se abren mucho y mucha gente se echa mano a la nariz. 

La urgencia de salir de allí, por lo que sea, se ha incrementado de forma exponencial. Así que ahí me pongo yo, sacando la foto con una mano mientras con la otra voy colocando la bufanda de varias formas intentando encontrar la postura perfecta para evitar todos los reflejos de la ventana mientras intento no respirar y evadirme del improvisado concierto de viento proveninente de la puerta de al lado. Saco la foto y casi me dan ganas de gritar «¡TACHÁN!», pero la mera idea de abrir la boca en esas circunstancias me parece tan repugnante que simplemente, cojo mi cámara y mi bufanda y me abro paso a toda prisa por la fila de gente que aun esperaba para utilizar el baño. 

Cierro la puerta tras de mí y me doy cuenta de que ni he revisado la foto «MIRA, ME DA IGUAL.SAL DE AQUÍ». Por suerte, todo salió bien, solo que algún lumbreras hizo que los andamios de la iglesia que había en primer plano parecieran un cine… Por suerte, la magia de Photoshop consiguíó que pudiera volverme a casa con la imagen que más o menos yo tenía en mente… Y una buena historieta para contar.

 


¿cuál ha sido tu experiencia más surrealista sacando fotos?
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